Podría estar hablando con él para siempre, sin dormir nunca, sin separarme de él jamás.

lunes, 16 de mayo de 2011

TU MUNDO, NUESTRO MUNDO


Despertar en un lugar remoto, donde siempre has deseado estar, ese lugar que siempre aparecía en tus sueños y que por fin se hace realidad. No te lo crees, cierras los ojos y al abrirlos vuelves a estar en tu habitación, esa habitación en la que amaneces todos los días, ese lugar oscuro rodeado de las mismas cosas inútiles, rodeado de ti mismo. Te levantas apoyando primero el pie izquierdo como cada mañana, como cada día, como cada mes, así llevas toda tu vida soñando con un lugar mágico que sabes que nunca veras, que nunca pisaras ,que nunca olerás. Ya estas de píe ahora caminas con tus pequeños pies por esa casa que tan bien conoces, que tanto te costó conseguir, te paras enfrente de algo, de alguien, de ti mismo. Enciendes la luz y te das cuenta de esas pequeñas arruguitas que te empiezan a salir alrededor de los ojos, ya no eres ese niño que jugaba a embarcarse en ese naufragio hasta tu lugar ideal, ya eres otra persona que desea lo mismo pero que se da cuenta de que su deseo, su sueño cada día está más lejos. Te vistes con lo primero que ves en el armario, sales de casa te encaminas hacia tu trabajo, y así pasa los minutos, las horas y vuelves a tu hogar sin nadie que te espere en él, estas solo. Te sientas en el sofá, coges el teléfono y marcas el número de todas las noches, pides lo mismo de siempre y esperas que toque el timbre. Suena  el timbre, el repartidor te saluda amablemente como todo los días, te da lo que has pedido y con un movimiento lento, silencioso y habitual, le entregas el dinero con la pequeña propina de siempre, te dice gracias y se marcha. Te vuelves acomodar en el sofá y te quedas dormido con la tele encendida. Estás dormido, deseoso de volver a tener el mismo sueño de siempre, ese por el que sueñas con esa sonrisa dibujada en tu cara, por el que tienes ilusiones, por el que vuelves a ser niño, simplemente por ese único momento del día en el que eres feliz. Te encuentras donde siempre, en ese pequeño islote rodeado de esa agua cristalina en la que ves reflejado ese rostro de ilusión, te levantas de la arena, te giras y ves tú paisaje y esos juguetones pájaros que te rodean con esa bella canción. Cierras los ojos e inhalas ese fresco aroma, te quitas los zapatos, la ropa y corres hacia la orilla del mar, te vuelves a ver reflejado y te tiras. Estás dentro ,abres los ojos y ves ese maravilloso mundo que hay debajo de la tierra, ese magnífico mundo donde todo pasa desapercibido la forma, el color, la cultura, la religión, TODO. Ese es tu mundo, un mundo donde no haya pobreza, donde no haya guerras un mundo donde solo existan las palabras amor, felicidad, amistad, paz. Vuelves a cerrar los ojos, sales a la superficie y te vuelves a encontrar como cada día encima de la cama, has vuelto de tu viaje pero hoy no va a ser como antes, hoy te vas a levantar con el pie derecho y vas a intentar luchar por todo eso que ha aparecía en tu sueño, vas a intentar ser feliz, hacer feliz.

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